noviembre 6, 2023
Proporcionamos nuevas pruebas sobre el efecto causal de la educación superior en la mortalidad. Nuestra estrategia empírica aprovecha la reducción de las plazas universitarias introducida por el régimen de Pinochet tras el golpe de 1973 en Chile, que provocó un fuerte descenso en la matriculación universitaria entre las cohortes que alcanzaron la edad universitaria en los años siguientes. Utilizando datos administrativos de las estadísticas vitales, documentamos un aumento brusco en la tasa de mortalidad anual específica por edad de los individuos de las cohortes afectadas. Estimamos un efecto negativo de la universidad en la mortalidad entre los 34 y los 74 años, que es mayor para los hombres, pero también considerable para las mujeres. Los individuos de las cohortes afectadas experimentan peores resultados en el mercado laboral, tienen más probabilidades de estar inscritos en el sistema público de salud e informan de un menor consumo de servicios sanitarios. Esto sugiere que la desventaja económica y el acceso limitado a la atención desempeñan un importante papel mediador en la relación entre la educación superior y la mortalidad.