mayo 29, 2024
Históricamente, la humanidad no ha sabido cómo entablar un diálogo significativo entre diferentes culturas. Hemos pasado demasiado tiempo confinados en círculos fijos, incapaces de establecer conexiones funcionales o de acercarnos genuinamente al Otro, lo que ha obstaculizado nuestro desarrollo como seres humanos únicos y plenamente realizados. El proceso de apertura al Otro, alguien diferente a nosotros mismos, es complejo, pero absolutamente necesario y urgente en la búsqueda de la legitimación de la dignidad humana. Recordemos que la dignidad humana no tiene un verdadero significado fuera del marco de la aceptación recíproca entre aquellos que forman los lazos esenciales del ser.
Este trabajo reconoce que la expresión de voces disidentes, desacuerdos y singularidades constituye una sabiduría común y legítima en una sociedad pluralista y respetuosa. Afirma que el mayor desafío social al que nos enfrentamos, uno que podría ayudarnos a superar un destino predeterminado de exclusión social, es aceptar, reconocer, valorar y gestionar adecuadamente la diversidad. Esto incluye fomentar su riqueza, matices y dinamismo, al tiempo que se le imbuye de significado y valor.